A pesar de que expresan preocupación por los animales, es
más apropiado describir a los zoológicos como “colecciones”
de “especímenes” interesantes en lugar de refugios
o hábitats simulados (verdaderos hogares). Los zoológicos
enseñan a las personas que es aceptable interferir con los
animales y mantenerlos encerrados en cautiverio donde pasan aburridos,
en lugares abarrotados, solitarios, privados de todo control sobre
sus vidas y lejos de sus ambientes naturales.
Virginia McKenna, quien actuó en la película clásica,
Born Free (Nacido Libre) y quien recibió
una Orden del Imperio Británico en 2003 por su trabajo por
los animales en cautiverio, dice que su participación en Nacido
Libre le enseñó que “los animales salvajes
pertenecen en la selva, no encarcelados en zoológicos …
la libertad es un concepto muy preciado, y los animales salvajes sufren
física y mentalmente de la falta de libertad que el cautiverio
impone.” 1
Las reducciones perjudican a los animales
Los zoológicos varían en tamaño y calidad—desde
parques estilo “safari” hasta pequeñas colecciones
de animales al lado de una carretera o camino, con celdas hechas de
concreto y rejas. Aunque más de 135 millones de personas visitan
zoológicos en los Estados Unidos y Canadá cada año,
la mayoría de los zoológicos sufrén pérdidas
y tienen que encontrar maneras de ahorrar dinero o crear montajes
para atraer al público. 2 El Wall Street Journal reportó
que “casi la mitad de los zoológicos del país
están enfrentando reducciones este año…mientras
tanto la asistencia ha bajado en un 3% a nivel nacional.” 3
En fin, son los animales que sufren las consecuencias. Fondos preciados
que deberían ser utilizados para dar mejores condiciones a
los animales casi siempre son desperdiciados en proyectos superficiales,
como jardines o centros de visitas, para así atraer a mas personas.
Los animales sufren de más que descuido en algunos zoológicos.
Rose-Tu, un elefante en el Zoológico de Oregon, sufrió
mas de “176 cortadas y heridas” infligidas por un empleado
del zoológico, quien le pegó con un garrote de hierro.
4 Otro elefante, Sissy, fue golpeado con un el mango de un hacha en
el zoológico de El Paso. 5
Propagar sin enseñar
Los zoológicos dicen educar al público y preservar
especies pero la realidad es otra. La mayoría de los cercados
son muy estrechos y en lugar de fomentar el respeto y conocimiento
de los animales, los rótulos no dan información más
allá de la especie, dieta y hábitat natural. Los comportamientos
normales de los animales casi nunca se mencionan, mucho menos se observan,
ya que sus necesidades naturales no son respetadas. A las aves se
les cortan las alas para que no puedan volar, a los mamíferos
acuáticos no se les da suficiente agua y a muchos animales
que acostumbran vivir en manadas o grupos familiares se les deja solos
o a lo máximo, con una pareja. Las conductas naturales de la
caza y del apareamiento son eliminadas al establecer regímenes
de comida y reproducción. Los animales viven en encierros muy
estrechos, sin privacidad y con poca oportunidad de estimulación
física o mental. Estas condiciones a menudo resultan en comportamiento
anormal o auto destructivo, condición llamada “zoochosis”.
Un estudio de la Universidad de Oxford, basada en cuatro décadas
de observación de animales en cautiverio y en sus hábitats
naturales, encontró que osos polares, leones, tigres y cheetas
“demuestran la evidencia más clara de estrés y/o
disfunción psicológica en cautiverio” y concluyó
que “mantener a carnívoros que naturalmente tienen un
hábitat vasto es algo que tiene que mejorar fundamentalmente
o ser eliminado.” 6,7 Una investigación de PETA de varios
zoológicos del país encontró que varias especies
de oso, incluyendo malayo, pardo, Kodiak, de anteojos, negro, y perezosos
estaban exhibiendo comportamientos estereotípicos y neuróticos.
Estos animales frustrados pasan la mayoría del tiempo paseándose
de un lado al otro, dando vueltas, meciendo el cuerpo y/o la cabeza
y mostrando otras señas de angustia psicológica. En
algunos de los encierros, se pueden ver las marcas que han dejado
los pasos constantes de los osos, en otros se pueden ver hasta las
huellas de los osos en la tierra donde pisan sin cesar. Estos comportamientos
no sólo son síntomas del aburrimiento, sino también
una indicación de desesperación profunda.
En cuanto a las afirmaciones que zoológicos proveen oportunidades
educativas, considere que la mayoría de los visitantes permanecen
por sólo muy pocos minutos frente a cada exhibición,
buscando entretenimiento en lugar de educación. En el transcurso
de cinco veranos, un empleado encargado de las exhibiciones del Zoológico
Nacional siguió a más de 700 visitantes y encontró
que “No importaba lo que estuviera en la exhibición …
las personas trataban todo como si fuera papel pintado.” Determinó
que “Los ejecutivos deberían de dejar de engañarse
con respeto al valor educativo tan tremendo de enseñar a animales
detrás de vitrinas. 8
El propósito de la mayoría de los estudios conducidos
por zoológicos es de encontrar maneras de reproducir y mantener
a más animales en cautiverio. Si no hubiera zoológicos,
tampoco habría la “necesidad” de hacer estos estudios.
Proteger especies de la extinción parece ser una causa noble
pero los ejecutivos de los zoológicos prefieren animales exóticos
o populares, los cuales atraen a la muchedumbre y publicidad, en lugar
de especies realmente amenazadas con extinción o vida silvestre
regional. Por ejemplo, el gobierno de China “alquila”
pandas al resto del mundo por precios más allá del millón
de dólares al año pero algunos dudan que este dinero
se esta usando para salvar a los pandas de extinción. 9
La mayoría de los animales en zoológicos no están
en peligro de extinción. Tampoco se les esta preparando para
ser liberados en sus hábitats naturales.
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